Abu Dhabi: paisaje y paisanaje

Es de todos conocido que el maná del petróleo ha atraído a los países de la Península Arábiga a infinidad de inmigrantes provenientes de los 5 continentes, hasta el punto de que en dos de ellos, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos, el número de extranjeros supera ampliamente el de autóctonos, que sólo ascienden al 20% y 19%, respectivamente. Por lo tanto, no es de extrañar que en mi reciente visita a Abu Dhabi, el más extenso y rico de los emiratos que conforman los EAU (además de Dubai, su hermano pequeño de fama mundial, Sharjah, Ras al-Jaima, Ajman, Fuyaira y Umm al-Qaywayn) me comunicara el 90% del tiempo en inglés y apenas tuviera ocasión de hablar en árabe.

El centro de Abu Dhabi

El centro de Abu Dhabi

De hecho, a lo largo de las 120 horas que pasé allí, apenas tuve ocasión de intercambiar algunas palabras con 4 emiratíes (dos de ellos policías en el control de pasaportes del aeropuerto, uno en mi entrada y otro en mi salida del país), además de un puñado de sirios y egipcios, así como un jordano. En términos generales y simplificando mucho, se puede decir que los occidentales y nacionales árabes con altas cualificaciones ocupan los puestos mejor remunerados, mientras que los trabajos más duros y peor pagados los suelen desempeñar los pakistaníes, indios, filipinos, nepalíes, bangladesies o srilankeses, entre otros. Dado que el conocimiento de la lengua árabe es un plus, existe un estamento intermedio, tanto en responsabilidad como en ingresos, reservado en general a los árabes: suelen ser camareros en restaurantes árabes, recepcionistas de hotel, secretarias, responsables de ventas en el pequeño y mediano comercio, etc. Por otro lado, en los EAU, en particular en Dubai, existe una poderosísima comunidad india, con intereses empresariales y en el comercio, arraigada allí desde hace varias generaciones. Basta con darse una vuelta por el mercado del oro en Dubai para percatarse de su enorme influencia y capacidad económica – hasta el punto de que muchos temen que el día que los indios decidan hacer uso de su poder no quedará mucho de los EAU tal y como los conocemos.

Mercado del oro, Dubai

Mercado del oro, Dubai

En los trabajos peor remunerados y de menor reconocimiento social, salta a la vista un enorme grado de especialización por nacionalidades. Por ejemplo, el grueso de los camareros de mi hotel eran filipinos. También la mayoría de las empleadas del salón de belleza al que fui, con excepción de las dos personas que atendían la recepción, que, como marroquíes eran capaces de entenderse con la clientela, la cual según me contaron era emiratí en un 90%. Por su parte, las empleadas del hogar en el Golfo son casi todas filipinas. Los obreros de la construcción merecen un capítulo aparte. Suelen ser nacionales del subcontinente indio: pakistaníes, srilankeses, bangladesíes e indios. Por las tardes, es común verlos trasladarse desde la obra a los míseros barracones del extrarradio en los que viven en unos autobuses que, sin llegar a la categoría de chatarra, en un ese ambiente surrealista y dominado por el lujo, son claramente de segunda clase. Muchas veces, no tienen ni aire acondicionado en un país donde las temperaturas en verano pueden llegar a los 45 grados.

Trabajadores construcción

Los artífices del milagro del Golfo

Estos inmigrantes, que están haciendo posible el desarrollo de las infraestructuras y ciudades de los EAU, no están autorizados a traerse a sus familias y están obligados a residir durante largos periodos en el país, para al final ser devueltos a casa sin posibilidad alguna de labrarse un futuro en el Golfo. Usar y tirar. Ahora bien, por motivos evidentes, no he tenido ocasión de hablar con muchos obreros de la construcción en Abu Dhabi. Además de que en su mayoría, son analfabetos y apenas hablan algunas palabras de inglés. Sin embargo, hay un segmento de la población inmigrante con el que el visitante estará en continuo contacto, en particular teniendo en cuenta la escasa o nula presencia del transporte público en los EAU: los  taxistas, que por supuesto, no son autónomos, sino empleados de una de las empresas que se reparten el pastel. Siempre con una sonrisa en la boca, su inglés es básico pero infinitamente mejor que el de sus compatriotas menos afortunados. Muchos de ellos han pasado por otros países de la Península Arábiga antes de recalar en los EAU. Pocos lo dirán abiertamente, sin embargo, ninguno de ellos está contento por esas tierras. Uno de ellos me contó que había estado trabajando de taxista en Nueva Zelanda, para después perder el permiso de trabajo y verse obligado a emigrar al Golfo. Ansiaba con volver. Otro de ellos, de Peshawar, en Pakistán, me contó que antes de trasladarse a los Emiratos había vivido unos años en Arabia Saudí como chófer en una casa particular. Como allí las mujeres no pueden salir solas a la calle, sino que deben hacerlo acompañadas por un hombre, toda familia saudí con posibles tiene contratado a un chófer que, además de llevar a la señora de la casa a hacer sus compras, recoge a los niños del colegio y realiza recados varios. No conseguí que me contara mucho sobre las diferencias entre Arabia Saudí y los EAU, o quizás no nos entendimos, dado el limitado inglés de mi interlocutor. La inmensa mayoría de los indios que viven en los EAU provienen del Estado de Kerala. Durante mi estancia, leí en un periódico local un artículo en el que se hablaba del alto índice de suicidios entre esta comunidad. A causa de las expectativas que su familia de origen ha depositado en ellos, muchos trabajadores extranjeros se sienten obligados a enviar remesas por un cuantía superior a su capacidad económica: los sueldos, aunque más elevados que en sus países de origen, no dan para mucho, además de que tienen que sufragar sus gastos de alojamiento y manutención. Eso provoca que muchos se endeuden para no decepcionar a sus familiares. La imposibilidad de satisfacer el pago de unos intereses que se van acumulando mes a mes hace el resto. Prometo continuar con estas conversaciones e indagaciones, ya que tengo previsto otro viaje a Abu Dhabi a principios del año que viene. De momento, si tenéis la paciencia de leer sus 24 páginas, os dejo con un informe de la Confederación Sindical Internacional sobre las condiciones laborales y de vida de los trabajadores migrantes en el Golfo y el sistema de patrocinio o kafala al que se deben someter, el cual los deja a merced de sus empleadores durante el tiempo que duren sus contratos.

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2 pensamientos en “Abu Dhabi: paisaje y paisanaje

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